Estructura empresarial

Empecemos por dejar claro que en este apartado de la guía nos referimos a cómo estructurar el TRABAJO de la empresa, y no a las formas societarias que podemos adoptar (sociedad limitada, anónima..). Para esa cuestión hay otro apartado específico en la guía.

 

Entrando ya en la organización del trabajo en una empresa, lo primero que tenemos que tener en cuenta es qué tipo de estructura vamos a utilizar. Los tipos tradicionales son tres:

 

  • Estructura lineal (modelo jerárquico): la más tradicional, es la estructura utilizada en empresas pequeñas gestionadas por un empresario individual. Cada trabajador solo recibe órdenes de un jefe, y es este el que directamente revisa todas las tareas
  • Estructura funcional: la empresa se organiza en diferentes áreas funcionales, cada una de ellas con un jefe. De ese modo, un trabajador puede recibir órdenes de un solo jefe (en caso de que su trabajo únicamente afecte a un área funcional) o de varios (en caso de que su trabajo toque varias áreas funcionales).
  • Estructura mixta: cualquier grado de combinación entre las dos anteriores.


Estas estructuras responden a una concepción de empresa “sólida”, es decir, aquella en que el personal es más o menos estable y está comprometido directa y únicamente con esa empresa.

 

Sin embargo,  dado que hemos incluido un apartado de oportunidades de negocio en el medio digital, conviene también citar ahora un modelo organizacional más innovador, poco implantado todavía en España (pues no es muy compatible con la regulación laboral española) pero que está emergiendo con fuerza en el sector tecnológico de los países más avanzados: se trata de la organización con estructura “líquida”.

 

En ese modelo coexisten una organización estructurada funcionalmente, que engloba al núcleo de personas más relevantes de la empresa, y el resto del personal participa en la empresa de forma líquida, es decir, en función de necesidades. Así, en un determinado momento puede haber 50 personas trabajando en un determinado proyecto, mientras que en otro momento pueden ser sólo 10.

 

Pero lo que es importante resaltar es que esto no debe concebirse como un modelo basado en la inestabilidad o precariedad laboral, sino basado en un concepto del trabajador como profesional especializado que presta sus servicios a diferentes empresas y en diferentes grados en cada momento. Y para que ello no suponga una pura subcontratación, las empresas que trabajan bajo el modelo líquido han de involucrar a estos profesionales en sus proyectos, a través de diferentes vías.

  • Ofreciendo participación en los resultados de los proyectos
  • Ofreciendo estimaciones realistas de volúmenes de trabajo que se les van a ofrecer
  • Implicando a todos en la toma de decisiones, según un modelo “democrático” en que todos los participantes de cada proyecto aportan valor y opinión relevante.

Es por tanto una vía más a considerar, especialmente en modelos de negocio basados en el ámbito digital.

 

 

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